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EEUU INICIA BATALLA MUNDIAL CONTRA OPTIMIZACIÓN FISCAL

Estados Unidos, a 7 de abril de 2021.- La secretaria de Estado del Tesoro estadounidense, Janet Yellen, afirmó el lunes querer acordar con sus colegas internacionales una tasa mínima de impuesto para las empresas, sin importar el país en el que estén radicadas. De ser adoptada, esta propuesta iniciaría un nuevo capítulo en la historia de la fiscalía mundial y le daría un serio golpe a los paraísos fiscales.

¿Será 2021 el año de un gran terremoto en materia de tributación para las empresas? Tras décadas de competencia fiscal en el planeta, las reglas del juego pronto podrían cambiar. Eso es en todo caso lo que desean la primera economía mundial y su secretaria de Estado del Tesoro, Janet Yellen.

“Trabajamos con los países del G20 para acordar una tasa mínima impositiva para las empresas”, declaró la ministra de Economía y Finanzas de Joe Biden el lunes 5 de abril, durante un discurso en Chicago.

Según la nueva administración, es urgente “ponerle fin a esta carrera hacia la reducción”, en la cual algunos países proponen tasas impositivas cada vez más bajas para atraer empresas a sus territorios.

Estados Unidos es aún más favorable a esta armonización, puesto que tiene previsto aumentar el impuesto corporativo para financiar el gigantesco plan de inversiones en infraestructura de 2.000 millones de dólares sobre ocho años, presentado el 31 de marzo por Joe Biden.

Esa tasa impositiva mínima evitaría que Estados Unidos padeciera por la competencia de países más generosos en materia fiscal.

La secretaria del Tesoro de los Estados Unidos, Janet Yellen, asiste a una sesión informativa económica con el presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, en la Sala Roosevelt de la Casa Blanca en Washington, Estados Unidos, el 5 de marzo de 2021.
La secretaria del Tesoro de los Estados Unidos, Janet Yellen, asiste a una sesión informativa económica con el presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, en la Sala Roosevelt de la Casa Blanca en Washington, Estados Unidos, el 5 de marzo de 2021. © Tom Brenner / Reuters

¿Un acuerdo para el verano?

La idea de un impuesto mínimo mundial no es novedad. Desde 2017, los ingresos obtenidos en el extranjero por empresas estadounidenses pagan entre 10,5 % y 13 % de impuestos. Biden quiere elevar esa tasa a 21 %.

“Se trata de establecer una red de seguridad para luchar contra la localización de ingresos en países donde hay pocos impuestos”, analiza para France 24 Pascal Saint-Amans, director del Centro de política y administración fiscales de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). “Estados Unidos invita a sus colegas a compartir este enfoque al establecer un impuesto mínimo mundial”.

Desde hace cuatro años, Pascal Saint-Amans, figura de la lucha contra la evasión fiscal, trabaja sobre esta idea con los países de la OCDE. Según él, el proyecto ya está bastante avanzado. Francia y Alemania están a favor. Aunque la reticencia de Irlanda o de países del este sean inevitables, el compromiso estadounidense sobre este tema acaba de poner en marcha “una verdadera dinámica”.

De hecho, el Fondo Monetario Internacional se declaró el martes a favor de la imposición de un impuesto mundial mínimo para las empresas.

“Un acuerdo global sobre la tributación internacional ya está al alcance de la mano”, se alegró el ministro francés de Economía, Bruno Le Maire, haciendo un llamado para “aprovechar esta oportunidad histórica”.

El tema será discutido a partir del miércoles durante una reunión del G20. La organización espera llegar a un acuerdo máximo durante la reunión de los ministros de Finanzas y banqueros centrales de los países miembros, el 9 y 10 de julio. La tasa impositiva aún debe ser negociada.

El proyecto discutido en el G20 involucra todos los sectores de actividad, pero las multinacionales de la tecnología digital, grandes ganadoras en 2020 de la pandemia de Covid-19, son un objetivo central.

Tras la onda de choque de la pandemia, que sumió las economías del planeta en recesión, el argumento de una mejor regulación fiscal parece hoy más que nunca relevante.

“Durante este período de Covid-19, los gobiernos nacionalizaron de cierta manera los salarios con el desempleo parcial y reemplazaron a las empresas. Sería incomprensible que las empresas que se beneficiaron con esas medidas puedan situar sus ingresos en paraísos fiscales”, argumenta Pascal Saint-Adams.

La etapa del Congreso

Aunque el contexto internacional parece estar a favor de la entrada en vigor de una imposición a los ingresos obtenidos en el extranjero, aún hay obstáculos en el camino de Joe Biden. En efecto, el presidente también quiere aumentar los impuestos a las empresas estadounidenses del 21 % al 28 %, si bien es una tasa bastante más baja que la de 35 %, aplicada antes de las reducciones impositivas realizadas por Donald Trump en 2017.

En Estados Unidos, los sectores empresariales se oponen firmemente a un aumento de la tasa impositiva que podría, según ellos, perjudicar la reactivación económica e incluso provocar la partida de las empresas estadounidenses. Para lograr sus fines, el presidente Biden deberá luchar con firmeza en el Senado, donde sólo cuenta con una corta mayoría.

Ante las críticas, Joe Biden repitió el lunes que este aumento de los impuestos no debería llevar a las empresas estadounidenses a irse al extranjero. “Estamos hablando de una tasa del 28 % que parece equitativa para todo el mundo”, resaltó.

“28 % está apenas por encima del promedio de la OCDE. No es una revolución. Más bien nos encontramos ante un regreso del Estado y de la política”, atenúa Pascal Saint-Amans. “En estos últimos años hubo una reducción en la contribución de las empresas, que se tradujo en un aumento de los déficits y en una sobrecarga fiscal para las clases medias a nivel mundial. Estados Unidos dice que es necesario invertir la tendencia”.

Según un informe estadounidense publicado el viernes por el Instituto sobre las Políticas Económicas y la Tributación, más de 50 de las grandes empresas estadounidenses, como Nike o incluso Fedex, no pagaron nada en materia de impuestos sobre sus ganancias el año pasado a nivel federal. Algunas incluso obtuvieron reembolsos gracias a un conjunto de astucias fiscales que iban desde el pago diferido hasta la inversión en energías renovables para obtener créditos impositivos.

Delante de los periodistas, Joe Biden resumió la nueva doctrina de su administración: “Simplemente le pedimos a las empresas estadounidenses que paguen su parte”.

OP

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