20 julio, 2024

«NO CONFIAMOS EN LAS CANDIDATAS»: 8M

“No tenemos nada que festejar»

«Rechazamos que el movimiento y sus demandas sean usados como trampolín político»


Fogata en la marcha del 8M. AMEXI/ Ana Paula Caballero González/cortesía

Ciudad de México, 8 mar. (AMEXI).- “No tenemos nada qué festejar. ¿Qué podríamos festejar? Si enfrentamos día con día el recrudecimiento de la violencia feminicida, la esclavitud sexual, la desaparición y los desplazamientos forzados, el empobrecimiento y la devastación de los bienes naturales comunes, la crisis migratoria y la militarización y, por si fuera poco, la criminalización punitiva y persecutoria de nuestro movimiento”.

Frente al Palacio Nacional amurallado como cada 8 de Marzo desde hace seis años y a nombre de la Coordinación del 8M, varias dirigentes dieron lectura y expusieron que “ante esta coyuntura electoral en la que dos de las principales candidatas son mujeres, nosotras no nos confundimos”.

Que nadie se deje engañar: las condiciones de vida para la mayoría de las mujeres no mejoran desde hace décadas, no importa cuál partido gobierne…nos declaramos escépticas, no confiamos en las candidaturas, ni en las que representan a la derecha extrema y a la oligarquía del país, pero tampoco en los proyectos barnizados de transformación que mantienen viejas estructuras políticas, militares y financieras”.

Subrayó en el Zócalo, epicentro de la vida política y social del país que “nosotras no somos botín político de nadie. Somos las aguafiestas de su fiesta electorera, rechazamos que el movimiento y sus demandas sean usados como trampolín político. Seguiremos denunciando a cualquier administración y partido que no garantice el pleno ejercicio de nuestros derechos”.

“Por un alto a la militarización, un alto a la guerra contra los pueblos y contra nuestros cuerpos. Nos oponemos a los presupuestos récord que son asignados al Ejército y a la Guardia Nacional, así como a las concesiones para megaproyectos gubernamentales, siendo una institución que se maneja con completa opacidad. La violencia desatada en el régimen de la narcopolítica”, denunció.

Expuso que mientras el gobierno declara, defiende otros datos, y afirma que la violencia feminicida disminuye, nosotras seguimos doliéndonos de saber que son miles de mujeres y niñas las que son asesinadas cada año, que crece el número de mujeres víctimas de ataques con ácido y a otras miles les son sustraídos sus hijas e hijos.

“Que la violencia en los hogares, en el trabajo, en las calles, el acoso y la violación se perpetúan en medio de una rampante impunidad que se permite por parte de los tres niveles de gobierno, normalizando la violencia en nuestra contra; que los tribunales, las fiscalías y los medios de comunicación”.

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