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POSIBLE YA LA TRANQUILIDAD EN LA UAEM

ORDENADOR POLÍTICO 130320

*Posible ya la tranquilidad en la UAEM
*A pesar de nefastos desestabilizadores
*Que intentan eternizar su poder
*En detrimento del todo institucional


Luis Alberto Rodríguez

A pesar de la persistente actividad de grupos intransigentes -resabios de los viejos maoístas que llevaron a la Universidad Autónoma del Estado de México a momentos críticos deleznables- y que aún se empeñan en la desestabilización de la casa de estudios, todo indica que los paros que en planteles como los de las Facultades de Ciencias de la Conducta, Ciencias Políticas, Artes y Planeación Urbana serán en breve suspendidos con la entrega de las instalaciones por parte de los paristas, focalizados en gran parte en minorías de  alumnos de reciente ingreso y por ello desinformados y desconocedores de la dinámica estudiantil, administrativa y docente de los mismos planteles, pero eso sí influenciados por personeros activos de la intransigencia.

Lo crítico para esos mismos planteles son los tiempos inmediatos en los que la mayoría de los educandos, que ya han manifestado su repudio a la prolongación de los paros, como ya ha sucedido mediante consultas en la mayoría de los restantes planteles de la casa de estudios, entrarán en un período coyuntural de aplicación de exámenes semestrales que les posibilitarán o no la continuación de sus estudios, además de las pruebas aplicables a quienes aspiren al primer ingreso.

Será difícil que las tentativas de paro mayormente prolongado en las Facultades de la UAEM, e inclusive en preparatorias como la número 2, que presenta influencias desestabilizadoras aún que pudieran llevarla al paro indefinido, bien pueden considerarse, a estas alturas, fracasadas ya, ante la inminencia del retorno a clases, que más bien dependerá de la actividad que con ese objetivo realizan por su parte los consejos paritarios de los planteles.

Mantengo mi opinión de que en los planteles en paro, en pocos días serán entregadas las instalaciones para posibilitar la aplicación de los citados exámenes, con lo cual sus estudiantes estarán en perspectiva de continuar sus estudios. Ojalá.

De no ser así, como ya advierte mediante comunicado el Secretario de Docencia de la casa de estudios, MARCO ANTONIO LUNA PICHARDO, “la inactividad en estos espacios académicos impediría culminar con éxito el actual semestre, en perjuicio de alrededor de seis mil estudiantes, y pondría en riesgo la aplicación de los exámenes de admisión para el siguiente ciclo escolar”.

Agrega el funcionario universitario que “si la siguiente semana no se reanudan las actividades académicas, culturales y de investigación en dichos espacios académicos, sería necesario tomar medidas extraordinarias como la realización de exámenes de regularización, trabajos escolares extraordinarios y la utilización del periodo inter semestral para la impartición de clases y la aplicación de evaluaciones”.

Nada más negativo para esos planteles y opino que para la UAEM toda, que prolongar los paros, originados en gran medida por la protesta de grupos feministas universitarios que han externado indignación por situaciones de acoso sexual en la que probablemente incurrieron docentes o administrativos y que en gran número sus demandas han sido atendidas por las autoridades universitarias, especialmente por el abogado de la casa de estudios que inclusive las ha acompañado ante las instancias jurídicas pertinentes.

Ante esas anomalías, la opinión pública ha sido testigo de la apertura por parte de las autoridades universitarias, encabezadas por el Rector ALFREDO BARRERA BACA, de una serie de diálogos con cuya realización ha sido posible disminuir las tensiones e indignación manifiesta de los grupos feministas que han enumerado una serie de peticiones que asimismo han sido atendidas en su mayoría e inclusive procedido al despido o sanción de los comprobados agresores.

Me parece que los efectos de tales diálogos han sido suficientes para conjurar, por lo pronto, el amenazante fantasma de una paralización generalizada de las actividades en la UAEM y que en los planteles que aún se mantienen en paro, la influencia de los grupos desestabilizadores irá en declive hasta que, por lo menos en esta coyuntura, las actividades universitarias se normalicen. Así sea.

De otra manera, la máxima casa de estudios del Estado de México podría entrar en una peligrosa paralización y, peor aún, a expensas de la actividad, abierta o soslayada, de grupos desestabilizadores que como ocurre en otras instituciones del país, promuevan la violencia y permanente amenaza.

El peligro es latente y más allá de que deban atenderse puntualmente los reclamos y carencias de los universitarios, incluidos docentes y trabajadores, la casa de estudios debe apercibirse de la actividad, a veces inadvertida, de esos grupos desestabilizadores que, sobrevivientes de concepciones radicales como los heredados del antiguo COCOL, es decir el hace años llamado Comité Coordinador de Lucha, llevaron a la UAEM a nefastos escenarios históricos que mucho la dañaron.

Pero la comunidad universitaria toda no solamente debe estar apercibida de la actuación e influencia de tales grupúsculos pretendidamente radicales, que más que propuestas de avanzada para hacer evolucionar a la institución hacia mejores estadios  educativos y de efectividad, pretenden paralizarla por una suerte de sortilegios ideológicos ya caducos que más que racionalidad intentan aplicar una suerte de “brujería” que el chamán principal de esa escalada, -por algo ya conocido como “brujo”-, experimentara para mantener su incipiente poder. Cuidado.

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