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SEMINARIO «IMPACTO DE COVID-19 EN LA CULTURA ALIMENTARIA»

  • Enfocan seminario del INAH al impacto de la COVID-19 en la cultura alimentaria de México
  • Desde la transdisciplinariedad y vía remota, expertos analizan cómo el coronavirus ha modificado los hábitos de producción, abasto y consumo alimenticio en los diversos estratos socioeconómicos del país

Ciudad de México, a 4 de marzo de 2021.- En su ciclo de conferencias 2021, el Seminario Permanente “Cocinas en México. Procesos biosociales, históricos y de reproducción cultural”, organizado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), a través de su Coordinación Nacional de Antropología (CNAN), se enfoca en analizar el impacto que el contexto internacional, marcado por la contingencia sanitaria derivada de la COVID-19, ha impuesto a la cultura alimentaria de nuestro país.

La inauguración de la actividad virtual, hermanada con la campaña “Contigo en la distancia”, de la Secretaría de Cultura del Gobierno de México, fue presidida por la titular de la CNAN, Paloma Bonfil Sánchez, en compañía de las coordinadoras académicas del seminario, Edith Yesenia Peña Sánchez y Lilia Hernández Albarrán; y de la investigadora de la Universidad Autónoma Metropolitana Unidad Xochimilco (UAM-X), Miriam Bertrán Vilá.

En su intervención la antropóloga Paloma Bonfil felicitó la iniciativa de reflexionar desde la transdisciplinariedad, un tema que en muchos espacios ha pasado desapercibido: la afectación de la contingencia sanitaria sobre la alimentación cotidiana en los distintos estratos sociales y geografías de nuestro país.

“A un año de la COVID-19, resulta más que pertinente preguntarse sobre las afectaciones que ha tenido, por ejemplo, en el acceso y la disponibilidad de los alimentos, o los cambios de consumo derivados tanto de la merma de ingresos, trabajo y movilidad, como del confinamiento”.

La titular de la CNAN también consideró acertado que desde este seminario se reconozca que el coronavirus ha acrecentado las desigualdades en le país donde, incluso, antes de la contingencia, “muchos hogares no podían satisfacer sus necesidades alimentarias básicas”.

En su oportunidad, la antropóloga física Yesenia Peña mencionó que otra realidad dolorosa que la COVID-19 ha visibilizado es que dentro de las cadenas de producción y venta de alimentos, los sectores poblacionales rurales o de mayor pobreza en las ciudades, son los que han tenido una mayor mortalidad derivada del coronavirus, dado que su circunstancia económica cotidiana les impide permanecer resguardados.

“El seminario será una forma de explorar las estrategias que dentro de las unidades domésticas y comunitarias se han formado para enfrentar esta situación, así como palear las necesidades económicas, de salud y resiliencia cultural”, agregó.

En la primera de dos conferencias de apertura del seminario, titulada Alimentación y COVID-19, las ponentes Lilia Hernández y Yesenia Peña brindaron un panorama sobre las acciones realizadas por distintas instancias gubernamentales como respuesta a la contingencia sanitaria.

A su vez, en la conferencia, Retos y desafíos alimentarios ante la COVID-19, la investigadora de la UAM-X, Miriam Bertrán, señaló que la alimentación es una de las manifestaciones humanas que mejor permiten apreciar los reflejos de la contingencia sanitaria.

Al inicio del confinamiento, dijo, un sector de la población con ingresos altos o medio altos, se abocó al acaparamiento de alimentos no perecederos, a la creación de platillos y a la interacción en redes sociales a través de los mismos, promoviendo con ello la compra de comida por Internet y el fortalecimiento de sistemas locales de abasto de frutas, verduras y otros enseres, lo que resultó un beneficio para los distribuidores a dichas escalas.

Simultáneamente, en los estratos poblacionales más pauperizados, la precarización laboral, económica y alimentaria se hizo más notoria. “Tan solo en la Ciudad de México, muchas personas de ingresos limitados, cuya ocupación pasa por la informalidad, mantuvo inalterados sus hábitos de compra en mercados y centrales de abasto”.

La investigadora también señaló que en México se realzan las comorbilidades –hipertensión, diabetes y obesidad– como los principales factores de riesgo para contraer la COVID-19. Por un lado, apuntó, ello estigmatiza a diversos sectores de la población que padecen enfermedades definidas; y por otro, ignora que otras causas de riesgo son, por mencionar algunas, la falta de acceso cercano a servicios de salud para muchas comunidades.

Como cierre de esta sesión del seminario, la cual contó con la asistencia remota de público de diversos países de América Latina, Canadá, Estados Unidos y México, la antropóloga Lilia Hernández recordó que el Seminario Permanente “Cocinas en México. Procesos biosociales, históricos y de reproducción cultural”, sesionará el primer martes de cada mes, entre marzo y noviembre.

En este sentido, invitó a los interesados a inscribirse al seminario llenando un formulario, al término del cual se entregará una constancia académica a quienes acrediten asistencia de 80% de las sesiones. Cada conferencia podrá seguirse gratuitamente mediante el canal de la CNAN en YouTube.

OP

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